lunes, 21 de septiembre de 2015

Óxido

Nada más democrático que el óxido, desde una humilde casa cubierta por latones hasta el casco de un lujoso trasatlántico, pasando por el acero de la torre Eiffel, algún día terminarán carcomidas por este devorador de metales. Es a las construcciones lo que el envejecimiento es a los humanos; y al igual que la vejez, dependiendo de los recursos, puede ser retardada, maquillada y disfrazada, pero tarde o temprano termina por hacerse evidente recordándonos lo que construimos es pasajero al igual que nosotros somos tan solo pasajeros.

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